Foto: Tendencias regresivas: etología y evolución de la cultura popular (Primera Parte)
Mar 14 2019 | Gustavo Vazco

Tendencias regresivas: etología y evolución de la cultura popular (Primera Parte)

El ser humano es capaz de vivir en soledad. Lo demuestra la ‘historia’ que ha documentado a miles de supervivientes, nómadas, náufragos, ermitaños, etc. No obstante, el ser humano es un ser social por excelencia. En tiempos remotos, la familia era la unidad básica de agrupación humana. Escribe Rousseau en 1762:

La más antigua de todas las sociedades, y la única natural, es la de la familia.

Voy a aclararles, brevemente, que no soy religioso; pero gracias  a que la Biblia es el libro más leído a nivel global, podemos utilizar a sus personajes con significados comunes entre las naciones, para identificar simbolismos e ideas. Usaré el mito de Noé para explicar el razonamiento matemático de la multiplicación y propagación humana. Explica Issac Asimov  en 1985: 

Una vez terminada la historia del ‘Diluvio’, los autores del Génesis emprenden la tarea de enumerar los descendientes de Noé que, en casi todos los casos representan tribus o naciones. Era costumbre que las tribus antiguas se llamaran por el nombre de un antepasado, real o mítico.

En el caso de Noé, sus hijos fueron Sem, Cam, y Jafet. Bien, y por supuesto los hijos no permanecen demasiado tiempo en el seno familiar. Se casan, tienen sus propios hijos. Conforme una tribu crece, la demanda de recursos es más grande; necesitan separarse para obtener suficiente alimento, pero no tanto como para no poder reunirse en caso de peligro. Tomemos en cuenta que:

Las tribus emparentadas eran descendientes de epónimos hermanos cuyo padre era un epónimo aún más extenso.  

- (Asimov, I. 1985;38).

Ahora bien, los tres hijo de Noe, segun la ‘tradición’, representan las tres grandes divisiones de pueblos conocidos por los antiguos autores de la Biblia. (Ídem;39). En concreto los descendientes de Sem son los habitantes de la península Arábiga y las regiones al Norte de esta. Por esa razón a las lenguas de los habitantes de aquella región se les denominaba ‘semíticas’,  e incluyen el hebreo, el asirio, el arameo y el árabe. 

Luego, a los descendientes de Cam se les describe como habitantes de las regiones al norte de África, en las zonas más cercanas al Asia menor. A las lenguas originales de esta región se les denominó ‘camíticas’ y suelen incluir el copto (derivado del egipcio antiguo), las lenguas bereberes y algunas lenguas etíopes, como la de los amhara (Ídem). 

Por último: la ‘tradición’ considera que los  descendientes de Jafet habitaron en las regiones más al Noreste del Tigris-Éufrates, quienes hablaban lenguas ‘jaféticas’ relacionadas con la antigua Persia. Como la lengua de los persas está emparentada con las que se hablan en la India y Europa (Ídem), este ensayo fue escrito “en el sentido más amplio” -según el pensamiento de Asimov- en una lengua ‘jafética’.

¡Uff! ¡Y sólo es el comienzo documentado de la historia humana! Aproximadamente 5 mil años de historia, sólo si aceptaramos el cómputo de Ussher que sugiere el nacimiento de Noé, -tataranieto de Adán- hacia el año 3000 aC. (Ídem;35). Lo cierto es que las agrupaciones humanas son aún más antiguas; Herodoto por ejemplo, sugiere el origen de la cultura egipcia en un periódo remoto hace más de 15 mil años.  

Como pueden ver, en pocos minutos pasamos de Noé a una increíble variedad de pueblos que existen en nuestros días. Miles de millones de personas que descienden de aquellas tribus y que, sin embargo, ya no están emparentadas. 

¿Por qué se dividen los pueblos?

La misma biblia lo explica. A mayor población, mayores son las demandas. La leyenda de Caín y Abel, por ejemplo, es la representación de la cultura sedentaria que terminó por absorber a las culturas nómadas. La agricultura posibilitó los asentamientos humanos, que más tarde se convierten en ciudades. Luego los invasores de otras tribus nómadas o ‘bárbaras’, hicieron indispensables las alianzas. Las alianzas formaron ciudades-estado que más tarde se convirtieron en reinos e imperios, para luego volver a desaparecer ¿Cuántas fronteras no habrá conocido el mundo?

Conforme la humanidad se multiplica ha sido necesario la creación de sistemas que garanticen la sana convivencia. Además de ‘leyes’, se crearon figuras políticas y representantes populares. Dado que los territorios comenzaron a ser repartidos entre naciones o reinos, también fue necesario garantizar protección y bienestar a los pobladores y ‘ciudadanos’, dentro de sus fronteras. 

Esto dio origen al feudalismo, que mutará en colonialismo. Más tarde en el ‘imperialismo moderno’ y en otros términos económicos como el monetarismo, liberalismo, capitalismo, keynesianismo, hasta llegar a nuestra era post-industrial, neoliberalista.

Sea como sea, la Biblia también demuestra que las invasiones y las guerras han sido parte de toda la historia humana. Fueron pan de cada día, desde el génesis, hasta finales del siglo XIX y tras la Segunda Guerra Mundial,una vez que el reparto del mundo se dio por sentado. Aunque el proceso -como todo proceso social- se encuentra inacabado. 

Así tenemos la Perestroika, la ocupación de Palestina, la  Guerra del Golfo o el conflicto geopolítico de la Península Coreana. Se aprecian de manera ‘discreta’, los efectos de las luchas entre tribus y naciones, en todas las regiones del orbe. 

De igual forma, conforme la humanidad se multiplica, más nos apretamos y, por ende, la convivencia social se hace imprescindible. La macroestructura social depende de la cooperación de los diferentes sistemas de organización sociales y en este punto, cabe resaltar que, nuestra era posee una herramienta de interconexión humana sin precedentes. 

La era del internet, de la realidad aumentada, del mundo virtual y la e-democracia, es verdadera. Está revolucionando todo lo que conocemos hasta el momento. Como lo hieron en su momento: el Renacimiento o la Ilustración. Más aún, como la primera o la segunda revolución industrial. Más que la máquina de vapor, la conquista del espacio en el S.XX o la cumbre de la globalización hace un par de décadas. 

Hablamos de fenómenos como la aceleración del tiempo social y la ‘guerra de dos mundos’, donde: La cibercultura, la e-democracia y la ciudad digital -afirma Ivoskus (2008)- no son escenarios que alguien puede o no elegir para vivir. [...] la vida digital a llegado para quedarse y engendrar una nueva civilidad.

Nuevas tribus, ciberculturas y ciberciudades. Nuevas alianzas, aliados y enemigos. Es un capítulo aparte en nuestra historia humana. Estos son detalles que hacen realmente interesante conceptos como Mainstream y Sociedad Red. Ya que al adentrarnos en su definición, podemos observar y estudiar desde cero, un comportamiento ‘evolutivo’ en el ser humano.

Por primera vez, somos testigos concientes de la evolución o transformación de nuestra especie. Si bien, no de manera genética, sí de manera intelectual. El Neo-Sapiens se distingue de sus antecesores porque es un ‘ser digital’ (Negroponte, N. 1995). La prueba más simple que podemos observar, esta en que muchas generaciones posteriores al 2000, no conocen el mundo sin ésta técnologia.

Ya no podemos evocar entre los más jóvenes, la misma imagen de un planeta sin comunicación instantánea o redes telefónicas. Mucho menos sin electricidad o todos los servicios públicos por los que lucharon nuestros ancestros. Del mismo modo que, algún día, olvidaremos la presencia de naciones y reinos, bajo la tutela de un gobierno mundial. Aquellas serán leyendas que se contarán en las clases de historia. 

Por ahora, pensemos en las implicaciones de un gobierno mundial ¿Es posible? Si lo es, ¿qué se necesita? ¿Organismos internacionales? ¿Financiamiento? ¿Cooperación? ¿Esquemas de gobernanza privada sobre territorios específicos?

Antes que nada, se necesita establecer un red de comunicación global, que sea capaz de general interdependencia asimétrica y alienar el pensamiento de los pueblos o naciones. Esto es así, sencillamente, porque el sometimiento a través de una guerra encarnizada, debe ser el último recurso. 

Entre estos y otros razonamientos, los detractores y apocalípticos, consideran  las características de la ‘red global’ y el hecho de que internet fue desarrollado originalmente como herramienta militar. Analicemos el contexto donde la red, que se había considerado ‘territorio neutral’, es ahora parte fundamental del juego político, la formación de creencias colectivas y el direccionamiento de la opinión pública, dentro del escenario mundial. 

Ahora bien, más allá de los cuestionamientos de uso político, podemos observar los efectos del social-media y la ‘aldea digital’ en las sociedades humanas a traves de la observación. Por ejemplo: Qzone, es la plataforma china con con una base de datos superior a los 700 millones de usuarios, lo cual significa que involucra en sus funciones, alrededor del 80% de su población total.  

Un fenómeno que se ha caracterizado entre otras cosas por: el increíble crecimiento económico de la República Popular China, producto también de la aceleración indiscriminada de la interconectividad entre sus habitantes. Hablamos de masificación, investigación, producción, distribución y logística, potencializados a través de su social-media nacional.

Sabemos entonces que, una de las posibles razones de su crecimiento económico, es la inmensa red de comunicación y vigilancia dentro de sus fronteras. En simples palabras: el país está conectado. No obstante, su revolución ha sido marcada por una de las mayores migraciones de la historia: de la china rural a la china industrial, que hoy aspira a ser la potencia económica más grande del orbe, al igual que la India.

¿Qué sucede en occidente? ¿Dónde están los ingleses, la Unión Europea y sus antiguas colonias?

Volvamos al presente.

Nuestra nación -México- se enfrenta a innumerables retos y un escenario político incierto y dudoso. Aunado al desequilibrio democrático del mundo occidental. Observamos vacíos generacionales, condicionamiento de la percepción y la opinión pública.  Libertad de expresión y censura.

Apenas somos consientes de la existencia de ciberderechos, e-democracia e interconexiónes que bien ahora sirven a los viejos aparatos hegemónicos para afianzar su poder. Hablamos de nuevas políticas económicas, criptodivisas y prácticas monopólicas; en una red global, cuyo e-gobierno, se enfrenta al ciberespionaje y la ciberdelincuencia. 

Sin embargo, las tecnologías de open-source, también han demostrado ser un medio, para acabar con tirania del poder y engendrar una nueva civilidad. Todavia existe la responsabilidad moral, de ahí la existencia de los cyberpunks y el resurgimiento de los pueblos originarios y de conceptos como competencia equitativa, desarrollo sostenible, energías renovables. Educación a distancia, redes sociales, tribus-ciber-urbanas. Incertidumbre…

¡Cuántos términos interesantes caben en un par de conceptos! ¿Ustedes qué opinan? Lejos de de la teoría; en su propio rincón filosófico ¿Usted en qué cree? Yo creo, siguiendo las ideas de Paoli (2009) y a su vez de Bachelard (1974) que:

La ciencia sólo se construye ‘en contra del pensamiento anterior.


 

Si les interesa saber más sobre la evolución de la cultura popular, pueden revisar la segunda parte de este ensayo aquí.

 


 

Referencias Universales:
Asimov, I. (1985). Guia de la Biblia. Barcelona: Laia. (.pdf 3.9 Mb.)
Bachelard, G. 1974. La formación del espíritu científico, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, Pág.15.
Ivoskus, D. (2008). Vivir Conectados (1st ed.). Buenos Aires: Grupo Editorial Norma.
Negroponte, N. (1997). El mundo digital. Barcelona: Ediciones B. (.pdf 899 Kb.)
Paoli, J. (1997). Comunicación e información. México: Trillas.
QQ. (2018). Es.wikipedia.org. Retrieved 17 March 2018, from http://bit.ly/2piBVba
QZone, otro gigante social chino - China. (2017). China. Retrieved 17 March 2018, from http://bit.ly/2pjbXEB.